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La República de Sonora, Carlos Mal, México, 2015

Por Aarón Pedraza

La República de Sonora, Carlos Mal

Acercarse a las ciencias, las humanidades o la historia desde la narrativa gráfica tiene sus riesgos: pasa que a veces perseguir cierto rigor académico hace que el resultado sea más bien aburrido; también hay casos en que nos enfrentamos a una ucronía, obra que si bien plantea un mundo alterno, suele despertar un nulo interés académico, volviéndola un mero entretenimiento.

También puede pasar que si bien en dichas obras, hechos y personajes respeten los acontecimientos históricos, estos se presenten inmersos en una estética distinta: un poco de steampunk, otro poco de superhéroes, un poco de magia, etc. con lo que la solemnidad académica queda en segundo plano en favor de la aventura.

La República de Sonora, Carlos Mal

La novela gráfica La República de Sonora de Carlos Mal es un trabajo de 278 páginas a color que le llevó 6 años de elaboración (de 2009 a 2015), planteado durante su estancia en Francia, sin tener contacto con historiadores y haciendo investigación solo con las fuentes básicas internet, bibliotecas públicas, etc. y cuyo proceso su autor concluiría luego de su regreso a Hermosillo. Es un trabajo que si bien no busca hacer un mero trasvase de la historia oficial al lenguaje del cómic, sí mantiene una cierta coherencia histórica.

Carlos Mal (Hermosillo, Sonora, 1980) es licenciado en Literaturas hispánicas por la Unison, maestro de literatura y artes, escritor de poesía y narrativa (recientemente acaba de publicarse su primer libro de ensayos Pianos en llamas, ganador del Concurso de Libro Sonorense 2019), además de pintor e ilustrador. Anteriormente, Mal escribió otras historias fantásticas, por ejemplo El Club Chufa donde los poetas barrocos de la literatura española del Siglo de Oro quedan convertidos en superhéroes y archivillanos. Igualmente, elaboró fanzines como Las aventuras de Coño Boy y Juan Escutia. El cómic, trabajos en los que explora cómo romper las reglas de la historia oficial de una manera natural, donde a nadie extrañe que Juan Escutia quede convertido en el Capitán México al arroparse con la bandera nacional en su defensa ante la invasión americana.

La República de Sonora representa uno de sus proyectos más ambiciosos y es resultado de un proyecto de novela gráfica más amplio: PEC, en el que intentó contar la historia de México desde la conquista hasta la época actual. Con este trabajo, y a diferencia de los anteriores, Mal intenta cumplir con las calidades mínimas para ser editado, hace uso del programa 3D DAZ Studio y modela las cerca de 2750 viñetas que componen la novela gráfica.

La historia narra algunos momentos en la vida del conde Charles René Gaston Gustave de Raosset-Boulbon, filibustero francés, autor, teórico y político del colonialismo cuyos intentos y fracasos por hacer fortuna en plena fiebre del oro en Estados Unidos lo llevan a México en 1852, donde el gobierno de Mariano Arista le concede los derechos de una mina ubicada en Sonora. Poco a poco el conde busca convencer a los pobladores de luchar por la independencia de Sonora, conquistando por un día la Ciudad de Hermosillo, de donde termina huyendo a California bajo la presión militar, para volver a intentarlo en Guaymas en 1854, donde también será derrotado por los lugareños y el general José María Yáñez y donde acabará siendo fusilado.

La República de Sonora, Carlos Mal

A estos hechos históricos, Mal suma personajes como Joaquín Murrieta, (considerado el Robin Hood mexicano) y que sembrará en el conde el deseo independentista, así como seres ficticios como los banqueros vampiros con los que Arista está negociando la venta de Sonora, los hermanos telégrafo, que pueden comunicarse a distancia, así como el equipo de ayudantes del conde: un Charlot amigo del perro samurai Tamaguchi Kano, el médico Wong Fei Hung -fundador real del barrio chino en San Francisco-, la actriz rusa Olga Blakanova y el experto en explosivos Enrico Bordura.

A lo largo de la historia son frecuentes las batallas y el uso de armas mágicas, el propio conde cuenta con su manopla explosiva, su gancho de Phinanzas y el palo de Onejas; veremos a los espíritus de los soldados franceses peleando con un corrupto general Blanco, peleas con los indios seris y los dioses yaquis, así como una batalla entre el conde y un ejercito de clones de Napoleón Bonaparte.

A nivel visual, la estética de la historia está marcada por la influencia del cómic mainstream, es seguidor de trabajos como Transmetropolitan, Y the last man, Nextwave, pero también de productos más indie como Scott Pilgrim contra el mundo o de mangas como Los caballeros del Zodiaco. La misma paleta de colores es de colores intensos como son los momentos dramáticos, las batallas y las explosiones, los traslados espaciales, el patetismo de los muertos, etc. 

Si bien La República de Sonora es un trabajo que no busca una lectura didáctica de la historia, su autor respeta los acontecimientos históricos básicos y parte de que no existe El acercamiento único a la historia ni su narración 100% fiel, por lo que entiende su novela gráfica como una provocación a toda aquella posible intención histórica que, partiendo de un falso ideal nacionalista, termina por reducir todo acontecimiento en un asunto de buenos y malos.

De hecho, para Carlos Mal el tema central que acompaña a La República de Sonora no son los hechos históricos sino el fracaso: la derrota del conde al intentar conquistar Sonora, el fracaso de quienes intentan salvarlo al inicio de la historia, el fracaso de José Calvo que no logra ayudar al ejército mexicano en la captura del conde, etc. 

Terminada la novela gráfica, y ante las dificultades que implica el recibir apoyos para editar una publicación independiente así como el que hayan pasado unos 3 o 4 años sin recibir respuesta para su publicación digital en la plataforma de Central Fixión, Mal la presentó en al menos un par de ocasiones: en 2015, en una lectura dramatizada fuera de su casa para familia y amigos y posteriormente en el Instituto de Sonorense de Cultura, como parte del Festival de Álamos.

Finalmente, Mal optó por un recurso poco explorado al menos en México para difundir su novela, el de la videolectura: con un apoyo del Instituto de Cultura Sonorense, Mal aprovechó el encierro resultado del Covid-19 para sumar a la lectura de su novela gráfica (de 80 minutos) los efectos de ambientación para luego subirla a su canal de youtube.

Por último, y a pesar de lo frustrante que debe resultar para todo autor haber trabajado en un proyecto por años para no llegar en principio al resultado esperado, Carlos Mal apuesta todavía por un nuevo proyecto sobre Jesús García, el héroe de Nacozari.

Aarón Pedraza, docente de la asignatura en artes plásticas a nivel bachillerato interesado en la narrativa gráfica como medio para tratar de entender algunas dinámicas sociales.



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